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En la mañana del 8 de diciembre, unos 30 trabajadores de una planta avícola de George's en Springdale, Arkansas, realizaron una huelga para protestar por sus condiciones laborales durante la pandemia de COVID-19. La empresa familiar, uno de los 10 productores de avícultura más grandes de los EE. UU., está basado en Springdale y también opera plantas de procesamiento en Virginia y Missouri, y también una división de alimentos preparados, con más de 4.800 empleados en todas las locaciones. La planta de la cual los trabajadores formarán una huelga es una de la tres plantas de la empresa en Springdale y no está sindicalizada.

La huelga de Springdale, que los trabajadores planean continuar hasta que se cumplan sus demandas, fue la primera acción laboral de este tipo por parte de los trabajadores de pollería en Arkansas, dijo Magaly Licolli, líder de la organización de justicia de trabajadores de Arkansas Venceremos. Es significativo que haya ocurrido en Springdale, una de las ciudades productoras de avícultura más grandes del país y casa a la oficina central de Tyson, el mayor productor de pollo del país. Aunque Arkansas tiene una historia como un estado antisindical, ha habido un creciente interés en la organización de los trabajadores allí en los últimos años.

Los trabajadores dijeron a Facing South que la huelga fue motivada por la decisión de los administrativos de acabar con los turnos escalonados, lo que obligó a los trabajadores a entrar a la planta para su turno en pasillos angostos con trabajadores que se iban. Un portavoz de George's no respondió a preguntas específicas sobre cómo planeaban tratar las preocupaciones de los trabajadores, sino que dirigió Facing South al sitio web de la empresa.

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Dentro de la planta de George, los trabajadores frecuentemente están hombro con hombro en la línea de procesamiento, así como en los espacios de descanso y pasillos. (Fotogramas de un video tomado dentro de George's, proveedora a Facing South). 

"En el turno de la tarde, [el distanciamiento social es] mucho peor porque hay mucha más gente. Ese pasillo es demasiado pequeño para que entren todos nosotros", dijo a Facing South Juana, una trabajadora que deshuesa pollo en la planta, en español. Pidió ser identificada con un seudónimo porque ella y otros trabajadores que protestaban están preocupados por las represalias en el trabajo.

La mayoría de los trabajadores en huelga están en la línea de deshuesado, donde usan cuchillos y tijeras para quitar los huesos a toda velocidad, una velocidad que los trabajadores dicen que ha aumentado en los últimos meses a pesar de la pandemia. En abril, George's recibió una exención de velocidad de línea para la planta, lo que significa que las líneas de procesamiento pueden funcionar a una velocidad de 175 aves por minuto. Muchos trabajadores de la línea ganan $12 la hora. Algunos ganan menos.

El deshuesado y otros aspectos del procesamiento de pollería son peligrosos en tiempos normales, y los trabajadores corren el riesgo de sufrir lesiones por estrés repetitivo, problemas de espalda y hombros y cortes. Durante la pandemia de COVID-19, la industria avícola de Arkansas ha sido el lugar de muchos brotes del virus debido a las condiciones de hacinamiento dentro de las plantas, como ha informado Facing South. A nivel nacional, más de 50,000 trabajadores de la industria de carne empacada han contraído la enfermedad y al menos 255 han muerto, según una base de dato corriente mantenida por Leah Douglas en Food and Environment Reporting Network. Esto incluye cientos de casos confirmados de COVID-19 en las plantas de George's en Arkansas.

Facing South habló con 10 trabajadores que se retiraron. Dijeron que creían que más de las tres cuartas partes de los trabajadores cerca de ellos en la línea de procesamiento habían salido positivo por COVID-19 en algún momento. Sin embargo, la planta de George's no está incluida en el informe más reciente del Departamento de Salud de Arkansas sobre COVID-19 en plantas de avícultura, proporcionado a Facing South, que enumera las empresas que tienen cinco o más casos activos.

Si bien la huelga fue precipitada por la decisión de la gerencia de poner fin a los turnos escalonados, los trabajadores tienen otras quejas sobre la forma en que George's respondido a la pandemia. Al principio, la empresa tardó varias semanas en proveer a los trabajadores máscaras o en exigir que las usaran. Los trabajadores también reportaron durante el verano que la compañía fallo a informarles cuando sus compañeros de línea salieron positivo por el virus, y dicen que no les ha pagado a los trabajadores por el tiempo que se retiraron mientras esperaban en hacerse la prueba.

Tibiej Anjain, uno de los muchos residentes inmigrantes marshalés de Springdale que trabaja en la industria, comenzó a trabajar como deshuesador en George's hace siete meses. Se trasladó de otra planta de pollería en Arkansas para estar más cerca de sus cuatro hijos y dos nietos, le dijo a Facing South. Para hacer la mudanza, aceptó un recorte salarial de más de $3 la hora. Su salario por hora de $15 en su trabajo anterior era suficiente para llegar a fin de mes, dijo — suficiente para pagar la renta, el agua y las facturas de electricidad. Pero en George's, donde dice que ganó $11,75 la hora hasta obtener un aumento de 25 centavos la semana pasada, es casi imposible pagar todas sus facturas y seguir proveer ropa adecuada para sus hijos y nietos.

"Todo está mal para mi familia", dijo Anjain. "Necesitan conseguirnos más dinero".

La gerencia no se dirigió a los trabajadores en huelga hasta las 11:15 a.m., más de dos horas después de que comenzara la huelga, y los representantes de recursos humanos les dijeron que tenían que regresar al trabajo o irse a casa. Los representantes dijeron a los trabajadores que se encargaran de sus preocupaciones "uno a uno". Pero los trabajadores no fueron conmovidos y gritaron: "¡No nos iremos hasta que cumplan con nuestras demandas!" Fueron apoyados por una docena de espectadores que gritaban "Sí se puede", el histórico lema de United Farmworkers — desde el estacionamiento de la tienda de comestibles junto al edificio.

Los trabajadores en huelga se están preparando para represalias de algún tipo. Algunos dicen que esperan perder su bono horario de COVID-19, que los trabajadores le dijeron a Facing South que la compañía ha utilizado como palanca antes. "Dicen que no van a tomar represalias, pero definitivamente lo hacen", dijo Juana. "Atemorizan a unos para parar a todos."

La Ley Nacional de Relaciones Laborales provee protección a los trabajadores que participan en lo que se llama "actividad concertada protegida", que según la Junta Nacional de Relaciones Laborales incluye huelgas en algunas circunstancias. Pero los empleadores no siempre siguen la ley.

"Frecuentemente hemos visto a los empleadores tomar represalias contra los trabajadores que intentan mejorar las condiciones de trabajo", dijo a Facing South Kevin de Liban, abogado de Legal Aid of Arkansas, que brinda servicios legales gratuitos a personas de bajos ingresos. "Si los trabajadores enfrentan represalias, pueden llamarnos".

Los trabajadores que están en huelga están determinados a hacer que la administración los escuche, por el bien de ellos mismos, sus familias y sus compañeros de trabajo. Un trabajador que pidió no ser identificado por temor a represalias dijo en español: "Esto terminará cuando vengan a hablar con nosotros".